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Curriculum Vitae

Celia García (BiomagCelia).
9 de Junio de 1980, por cesárea. En Segovia

Estudios

Mis estudios (universitarios) no tienen absolutamente nada que ver con mi dedicación actual. 

Estudié una diplomatura en Turismo, porque me gustaba viajar y hablar idiomas. Que chasco de decisión, estaba lleno de futuras azafatas con tacones y maquilladas.

Soy muy cabezona y terminé los estudios, a mi manera, eso sí, ya que viajé más que en toda mi vida. Aprendí que siempre puedo llevar la pelota a mi campo con la actitud correcta.

Con 25 años acabé la carrera de Traducción e Interpretación, más abajo te cuento el cómo y el porqué. Te adelanto que es curioso. 

Master de ELE, vamos para trabajar dando clases de español, en la ciudad que fuera. Viví y trabajé en el instituto Cervantes de Budapest durante 2 años.

Tardé 8 meses en conseguir pronunciar una palabra en húngaro y jamás conseguí distinguir sus 14 vocales. A fecha de hoy, solo escucho 5, a, e, i, o , u.

Así que me volví a España.

En 2010 hice un curso de 5 días intensivo con el doctor Isaac Goiz Durán, es el curso que menos dinero me ha costado, comparado con el resto, y fijate que me dedico a esto desde entonces. No siempre te tienes que gastar 10.000 euros en una carrera para tener una ocupación. Eso aprendí de este curso.

Trabajos

Mi primer trabajo fue en 1989 en la tienda de comida de mi padre. Iba ahí cada sábado. Pasaba el polvo. Fregaba, barría, colocaba el género, ponía precios, y charlaba con las clientas. También hacía pequeños recados, como llevar la compra a casa a las señás mayores. En este trabajo aprendí lo importante que es escuchar a las clientas, y aprender cómo les gusta la barra de pan a cada una, para dársela antes de que me la pidieran. Adelantarse a las necesidades de la gente, me ahorraba tiempo y me hacía el trabajo mucho más fácil. 

Todavia lo sigue haciendo.

En 1997 trabajé para una Fundación de música en Segovia. Venían músicos jóvenes de todas partes del mundo, y por las tardes tocaban en la calle, y les echaban dinero. Aquí se rompieron todos mis esquemas sobre como puede uno ganar dinero haciendo algo que te apasiona. Años después utilicé esto para pegar un salto al vacío años después y dedicarme a las terapias.

En el año 2000 tuve muchos trabajos. Me fuí de Erasmus a Alemania, y creo que era la española-erasmus más pobre, (mi beca era de 50 euros al mes), así que me junté con los erasmus polacos, que tenían mi mismo nivel económico. Muy buena gente: aproveché para aprender polaco, y perder la vergüenza por dar clases de Español, fregar platos, servir cervezas y otras tantas cosas. Aprendí a respetar cualquier profesión, mientras se haga con ganas y honradez.

En el año 2002 trabajé como traductora e intérprete en una empresa de automoción, era un flipe, así que dejé el trabajo para estudiar la carrera.

Ser intérprete significaba cuidar de mi cuadrilla de matriceros en otro país, aunque me triplicaran la edad. Desarrollé una mano izquierda increible a la hora de cerrar negocios, y siempre estaba enterada de todo. En ese trabajo aprendí que no siempre necesitas tener un título que te respalde si eres bueno en ofrecer aquello por lo que te pagan. (¡Otra rotura de esquemas!).

En el año 2003 compaginé los estudios de Traductora e Intérprete con todo tipo de trabajos: camarera, fregaplatos en un restaurante Sirio, donde me daban de cenar, gratis… guía turística en la Sagrada Familia, a la vez que por las tardes o noches, traducía películas porno del alemán al español… sí, tienen mucho diálogo, los alemanes son muy enrevesados, creemé.

En 2004 me fuí a vivir a Polonia, allí no trabajé, me dediqué a viajar, y a disfrutar, lo digo porque hay un hueco de un par de años sabáticos. Ahí aprendí que es importante de verdad, darte un respiro, y que la vida es más que trabajo.

A partir de 2005 viví en países como Francia, Polonia, Alemania, Hungría, porque iba como un caracol con mi ordenador y mi trabajo online de traductora. Ser traductora me iba fatal, porque soy un poco dislexica, cagaprisas, no trabajo bien en situaciones de estrés, se me da mejor el trabajo lento de hormiguita, el diario, que el sprint de no se cuantas miles de palabras en un día.

Lo pasé mal, porque el trabajo no se daba nada bien, y no tenía sentido, pero aguanté, porque me permitía viajar. Lo compaginé durante 2 años trabajando en el Instituto Cervantes de Budapest, donde descubrí que me gustaba enseñar, lo que fuera. (Aunque fueran los tiempos verbales y el pluscuamperfecto).

Enseñar Español me permitió aprender a simplificar conceptos, a hacer fácil lo difícil (explicale tu el subjuntivo a una clase de húngaros sin utilizar el húngaro).

Hasta el año 2010, seguí trabajando como traductora. Desgraciadamente me iba apagando como una vela de cumpleaños, la vida fué perdiendo sentido, yo carecía de propósito, y me sentía entre amargada, desgraciada y rabiosa, culpable porque yo a mi misma me decía que “debería de estar agradecida”.

Una muerta viviente.

Un día traduciendo un manual de secadores para la empresa Lidl decidí salir del armario, tirar la toalla, y darme de baja «forever» en ese trabajo. Un salto al vacío.

Una semana después me quedé embarazada, lo cual no es un trabajo, pero sentí que te lo tenía que contar. Los milagros ocurren cuando te abres a la vida.

En 2010 comienzo a trabajar como intérprete de maestros espirituales, y de un terapeuta que tiene una máquina quantum.

Aprendí más en 1 año con todas estas personas, que en todos los años de carrera. De propina hice la formación de Biomagnetismo con el Dr. Goiz y me ficharon en Kaliyoga, un centro super prestigioso de retiros de yoga, donde solo venía gente muy top de la aristocracia inglesa y de otros países.

Aquí descubrí que los ricos también se tiran pedos. También tienen problemas de salud, y sobre todo, que a los ricos les preocupa bastante más el dinero, que a mi abuela Lola, que vive con una pensión de apenas 600 euros al mes.

En 2012 publiqué mi libro “Magia Magnética” en pdf y hasta la fecha se lo han descargado aproximadamente 52.000 personas, lo sé, porque para entrar en mi base de datos, te lo descargas, y es el número de personas que han pasado por mi base de datos.

En 2012 gasté todos mis ahorros y me endeudé, para comprar una tierra y vivir en un valle en mitad de la sierra con mi marido, por todos conocido como el D-eivit.

Sin vecinos. Sin nada, sin nadie.

No teníamos agua, de hecho, vivimos un año sin agua corriente, muy poquita luz, (de unas placas solares) y vivíamos en una yurta de 4 metros de diámetro. 

Trabajaba una vez a la semana en Kaliyoga, y aproximadamente vivíamos con unos 400 euros al mes. En este año en la montaña, aprendí a reconocer todo tipo de plantas comestibles y te puedo cocinar una comida entera con almendras y tu no enterarte de que estás comiendo almendras, lo juro.

Después de un ataque por parte de unos perros salvajes que se comieron a mi burrita, de perder un coche por un terraplen, ser robados, y pasar por un incendio que acabó con mi casa en 23 minutos, el D-eivit y yo decidimos que ya estaba bien, así que nos mudamos a Lanjarón, yo rescaté mi viejo ordenador del coche (Gracias a Dios no se quemó), y encontré curro de traductora online, David como profe de inglés en Granada, y re-hicimos nuestras vidas en sociedad.

Oye. Jamás me arrepiento de ese año tan pleno. Muchos pagan millones por curtirse como yo me curtí, y sarna con gusto no pica.

Esto fue a finales del 2013. Ya con dos hijas en el regazo.

Siempre seguí trabajando en Kaliyoga, hasta 2020.

En 2015 fundo Biomagcelia. Me invitan a dar una charla (en la que salgo con dos coletitas) que se hace viral en la cadena Mindalia, y de ahí, al cielo, la verdad.

Un día tomando un café con una amiga, pensé que por qué no daba yo sesiones online. Comencé a vender imanes, y a dar sesiones por skype.

Otro día gravé mi curso online, mi primer alumno fue Iñaki, todavía hablo de él en mis correos, le tengo mucho cariño.

En 2021 la empresa creció tanto, que decidí darme el gustazo de comprar un frigorífico. ¡Hacía 10 años que vivíamos sin frigorífico! Me gustó tanto que al frigo le siguió un lavaplatos, y una máquina de esas molonas para limpiar ventanas. 

Hasta 2023 han pasado más de 1900 alumnos por la academia, y jamás he dejado de enseñar y practicar el Biomagnetismo, pero me sigo formando en otras mil historias, y comparto todos los aprendizajes en unos audios muy chulos. 

En esta membresía recibes un taller al mes, al menos los 6 primeros meses.

¿De interés?

Desde 2019 tengo AguaBosque, un proyecto medioambiental donde mi misión es guardar el agua de este planeta. Me considero una guardiana del Agua. Yo soy Agua. El D-eivit es la parte de Bosque, enseña a crear bosques comestibles de secano.

Vivo y practico según las enseñanzas de un libro, El Curso de Milagros, y es la base de cómo enseño el Biomagnetismo. Lo digo porque si no estás familiarizado con el curso y me escuchas hablar del “Espíritu Santo” vas a pensar que soy de la secta del sobaco mojado, o una burrada de esas. Cada uno con su credo, yo con el mío y tu con el tuyo. Y que la fuerza nos acompañe a todos.

Perfil personal

Lo único que te importa de aquí es que me encanta leer y vivir. No puedo dejar de aprender, y de compartir lo que aprendo.

¿Qué hago ahora?

Sigo enseñando biomagnetismo, pero sobre todo me interesa compartir todos los microaprendizajes que me han llevado a donde estoy. Y eso lo hago en la membresía Impulso.

Cuesta 75 euros al mes, y tienes 1 audio semanal, y asistencia al taller del mes, si es que lo hago, si no, los 6 primeros meses, hay talleres grabados con diferentes temáticas.

Si eres alumno mío, clica aquí, los audios para los alumnos tratan temas de biomagnetismo en muchas ocasiones.

Si no eres alumno mío, pero eres terapeuta, quizá también te interesa clicar aquí.

Si no eres alumno de otras formaciones mías, o simplemente estás hasta el quico del Biomagnetismo entonces comprala aquí. Los audios son más micro-lecciones para tu día a día y cosas que te cambiarán la manera de ver las cosas y el mundo.

Igual tienes acceso al taller del mes.


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